Liderazgo en la antigüedad
Si analizamos la historia comprobaremos que la mayor parte de los pueblos de las antiguas civilizaciones están dirigidos por verdaderos líderes, ellos los llamaron héroes e incluso algunos tuvieron la consideración de deidad. Los reyes guerreros sumerios y muchos de los faraones de Egipto mantuvieron pueblos y organizaron conquistas con una imprescindible identidad de liderazgo. Incluso en la época faraónica Moisés se muestra como líder del pueblo hebreo, que lo dirige en un peregrinaje de cuarenta años desde Egipto hasta la Tierra Prometida. Y en las épocas de dominio griego y romano encontramos verdaderos líderes/deidades como Pericles, Teseo, Alejandro Magno, Julio César, Marco Antonio, Nerón, Trajano, etc.
Liderazgo desde la edad media
Más tarde, en la Edad Media (desde el siglo VIII) y Edad Moderna (hasta final del siglo XVIII) el liderazgo lo encontramos en personas del entorno feudal, monárquico y eclesiástico. Reyes, nobles y caballeros, a base de hierro y sangre configuraron el liderazgo militar de este tiempo para asegurar el dominio de sus tierras y propiciar nuevas conquistas. Paralelamente al poder de la espada, el poder religioso influyó de manera determinante en la sociedad a través de los líderes del momento: papas, cardenales, obispos y los superiores de órdenes religiosas.
Liderazgo desde la revolución industrial
La idea del líder ha ido cambiando en función a la evolución humana evidenciada en los interesas de cada momento histórico. Como hemos visto, en la antigüedad y hasta el siglo XVIII, los líderes fundamentalmente gobernaron países, encabezaron conquistas, organizaron guerras y dirigieron procesos de paz. Ya en el siglo XIX, cuando comienza la Revolución Industrial, la idea del liderazgo empieza a cambiar y, además de los mandatarios políticos y religiosos, afloran personas con perfil empresarial y líderes sindicales. La nueva idea de liderazgo se fundamenta en los valores personales y su capacidad para dirigir a un grupo de personas en el marco de las empresas y otras organizaciones, donde se persigue un objetivo común. 
Liderazgo actual
Los múltiples avances en los terrenos políticos, empresariales, sindicales, etc, han propiciado dar un mayor valor a las capacidades personales que interactúan con la finalidad de conseguir los objetivos de cualquier organización. Y aquí es donde aflora la figura del nuevo líder, elemento absolutamente imprescindible en empresas, organizaciones políticas y sindicales. Cierto es que cada líder tiene su estilo, su forma de hacer, pero como denominador común de todos ellos debe prevalecer la figura de una persona en la que confluyen actitudes positivas, capacidad de trabajo y para solucionar problemas, también capacidad de comunicación, carisma, alto nivel de responsabilidad, iniciativa, seguridad, planificación, visión de futuro y saber apoyarse en el conocimiento y trabajo de los mejores colaboradores, entre otras muchas cualidades.
Legado del líder en la empresa
A lo largo de la vida de cualquier empresa de poco sirve el trabajo de un líder si entre sus objetivos no está interactuar para que el poso de su trabajo quede en el ADN de la propia empresa. Cierto es que el líder es quien encandila y mantiene viva la pasión de los liderados, pero tanto en el tránsito de su actividad y muy especialmente al final de su camino, el buen líder debe compartir sus conocimientos, estrategias e incluso responsabilidades entre los profesionales que están bajo su nivel jerárquico.
| Desde que los hombres empezaron a organizarse como sociedad, siempre ha existido la figura del líder. |
| El líder debe rodearse de los mejores profesionales y compartir con estos sus conocimientos y estrategias. |