La creciente exigencia en materia de control financiero, acceso a financiación y planificación empresarial ha reforzado la importancia de este tipo de análisis, especialmente en operaciones de inversión, expansión o colaboración entre entidades. Más allá de su componente técnico, un plan de viabilidad permite anticipar riesgos, evaluar distintos escenarios y facilitar una toma de decisiones fundamentada y alineada con la realidad económica del proyecto.
¿Quién puede necesitar un plan de viabilidad?
Aunque tradicionalmente los planes de viabilidad se han asociado a grandes empresas o a situaciones de dificultad financiera, la realidad es que cualquier entidad que deba tomar decisiones estratégicas o evaluar una inversión puede beneficiarse de este tipo de análisis.
Además, en determinados casos, dos o más entidades pueden plantearse desarrollar una inversión conjunta, crear una sociedad participada o colaborar en un proyecto estratégico. En estas situaciones, el plan de viabilidad resulta especialmente relevante, ya que permite analizar la aportación de cada parte, las necesidades financieras, los retornos esperados y los posibles riesgos asociados a la operación y como se verían afectadas cada una de las entidades en cada uno de los escenarios.
Este tipo de análisis facilita la toma de decisiones entre las partes implicadas y aporta seguridad financiera antes de formalizar la inversión.
Supuesto práctico: análisis de viabilidad para un proyecto conjunto entre entidades independientes
Supongamos la existencia de dos entidades independientes que desean iniciar un proyecto conjunto y necesitan apoyo especializado para analizar la viabilidad de la operación, así como evaluar el impacto financiero, operativo y estratégico que dicha inversión podría tener sobre su actividad.
En este supuesto, la primera entidad cuenta con unos gastos de estructura elevados derivados de su actividad habitual, mientras que la segunda sociedad opera desde distintos espacios distribuidos por la ciudad, lo que genera costes recurrentes significativos y una gestión poco eficiente de sus recursos inmobiliarios.

Ante esta situación, ambas compañías comienzan a valorar una alternativa estratégica basada en el desarrollo conjunto de un nuevo modelo de negocio que les permita centralizar parte de su actividad, optimizar costes a medio y largo plazo mediante el reparto de gastos asociados a la inversión y al mantenimiento del activo, y generar nuevas fuentes de ingresos complementarias.
No obstante, uno de los principales aspectos a considerar en este tipo de operaciones es la diferencia en la capacidad financiera de las partes implicadas. En este ejemplo, una de las sociedades puede disponer de una mayor capacidad de inversión y generación de recursos, mientras que la otra presente una estructura de menor dimensión y una capacidad financiera más limitada.
En un escenario como este, el plan de viabilidad adquiere una relevancia especialmente significativa, ya que permite analizar distintas alternativas de estructuración de la inversión y evaluar cómo impactaría cada una de ellas sobre ambas entidades. Entre las variables analizadas podría contemplarse, por ejemplo, la creación de una nueva sociedad participada conjuntamente por ambas compañías, estudiando diferentes escenarios financieros —positivos, neutros y negativos— y evaluando cómo afectaría a cada entidad la financiación de dicha sociedad en función de su capacidad para asumir endeudamiento y obligaciones financieras.
A través de proyecciones económicas, análisis de tesorería y evaluación de riesgos, este tipo de estudios proporciona una visión clara y objetiva sobre la viabilidad del proyecto, facilitando una toma de decisiones fundamentada y alineada con la capacidad financiera y estratégica de cada una de las partes.
Este supuesto refleja cómo un plan de viabilidad correctamente estructurado no solo permite evaluar la rentabilidad de una inversión, sino también anticipar riesgos, equilibrar intereses entre distintas entidades y construir proyectos conjuntos sobre una base financiera sólida.
Conclusión
En el entorno económico tan regulado en el que nos encontramos, los planes de viabilidad se han convertido en una herramienta clave para que las empresas puedan afrontar decisiones estratégicas con una mayor seguridad financiera y operativa. Su utilidad va más allá de la búsqueda de financiación o del análisis de empresas en dificultades, siendo aplicables también a inversiones conjuntas, nuevos proyectos, procesos de expansión o modelos de colaboración entre entidades independientes.
A través del análisis de distintos escenarios y proyecciones financieras, los planes de viabilidad permiten anticipar riesgos, evaluar el impacto de las decisiones y disponer de una visión más amplia sobre la evolución futura de un proyecto. En este contexto, contar con un análisis estructurado y fundamentado no solo facilita la toma de decisiones, sino que también permite a las organizaciones desarrollar sus proyectos con una planificación más eficiente, sostenible y alineada con la realidad económica actual.