Atisa integra el análisis científico y la visión humanista en su enfoque de consultoría de recursos humanos. La perspectiva científica se basa en su alianza con Dathum, que permite un análisis profundo de las causas de malestar y patologías en la empresa. La visión humanista se manifiesta a través de nuestra Factoría de Soluciones en Cultura y Talento, que sitúa a las personas en el centro del plan de mejora del bienestar corporativo. ¿Cómo se integran ambas perspectivas?
Los indicadores más poderosos del bienestar laboral están más cerca de lo que pensamos, se trata en esencia de conocer que siente el estómago de tus trabajadores al despertarse cada mañana, que conexiones surgen en su cerebro durante el trayecto al trabajo y que dicen sus ojos al hablar a los demás de la empresa en la que trabajan.
Podríamos empapelar estadios con todos los artículos y publicaciones sobre bienestar laboral con sus clásicos alegatos a la necesidad de cuidar a nuestros/as empleados/as pero ¿cuánta verdad hay en esas voces? ¿Cuánto se traduce en cambios en las organizaciones? ¿O resulta que todos son buenos propósitos, como los que nos hacemos al comenzar el año, pero que se quedan en el cajón junto al bono anual del gimnasio y el planning de comidas de tu dietista?
Llegó la hora de desmitificar el bienestar corporativo y mirarnos, cara a cara con las falsas creencias que hacen que pensemos que estamos priorizando el bienestar laboral liderando equipos motivados saludables y/o productivos.
Satisfacción o motivación, esa es la cuestión
Satisfacer a tus empleados es algo inmediato y alcanzable que apenas requiere de recursos extrínsecos tales como la retribución, el tiempo, la estabilidad y el estatus. Pero también es efímero, tiene un efecto positivo que se volatiliza y esfuma a gran velocidad.
Muchas organizaciones se aferraron a esa creencia de que la satisfacción resolvería todos sus problemas de malestar laboral, pero la felicidad no se puede ganar o poseer, sino que es la experiencia que perciben las personas sobre lo que les rodea. Por ello, si de veras quieres mejorar el entorno de trabajo de tu equipo, revisa que motivación les está aportando la experiencia que viven en tu compañía reforzando todos los factores intrínsecos que van a incidir sobre su motivación y que, principalmente son:
- Tener autonomía en su día a día.
- Sentir que cuenta con capacidad de influencia.
- Proponerles retos constantes.
- Poder desarrollar habilidades.
- Trabajar en un entorno donde se fomente el compañerismo, valores y exista reconocimiento.
Estos factores son claves para la construcción de una propuesta valor corporativa, atractiva, competitiva, sostenible y que fidelice al talento que quieres atesorar en tu empresa. Ahora lo valiente sería que asumas el reto de armarte de autocrítica y revisar si tu plan pone el foco en los factores de motivación laboral. ¿Te atreves?

No tomes una decisión permanente por una emoción temporal
La experiencia nos dice que no debemos actuar si no tenemos información fiable y no nos hemos tomado tiempo suficiente para analizarla. Pero, en la práctica, nos encontramos implantando acciones, que pretenden mejorar el bienestar de las personas, solo porque nos alertó el último reporte de absentismo. Para quienes pecan de guiarse por esa emoción temporal tengo malas noticias que daros, si actuáis cuando hay una gran parte de vuestro equipo que ya está desconectado, puede que lleguéis tarde.
Dentro de este perfil decisor también se encuentran quienes confían firmemente en lo que hacen porque viven con la idea de que se lo dice su experiencia. Aviso que será difícil cambiar su mindset ya que combatirán con sus armas tradicionales de “a mí me lo vas a decir que yo lo he vivido” o el “aquí siempre se hizo así” y, los más sangrantes te sacarán tu arsenal de “tú que vas a saber si no sabes cómo actúa la gente aquí y eres muy inocente si crees que puedes cambiar algo”.
Podría decirles, lo que prescribe nuestro partner de wellbeing corporativo Dathum y es que la experiencia es un estado finalista. Después de la experiencia no hay nada más, la capacidad de actuación es casi nula y sólo queda reaccionar de manera adecuada, pero con nulo margen de maniobra. El aprendizaje a través de la experiencia se basa en la prueba y error, método más basado en el azar que en la ciencia. Pero, a pesar de las toneladas de argumentos y teorías, seguiría aferrado a su mantra de tomar decisiones reactivas.
Pero si eres un firme convencido/a de que tenemos que transitar hacia nuevos modelos de analítica de datos que nos permitan construir planes de bienestar fiable que se basen en el conocimiento profundo de las causas del malestar organizativo ya que, ese ejercicio de indagación en las causas es clave para convertir el comportamiento humano y su impacto en una palanca estratégica para las empresas quédate con esta reflexión “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide no se puede mejorar y lo que no se puede mejorar se degrada siempre”.
Da el salto: de ego a eco
Si solo observas el comportamiento de los demás y no te das cuenta de que su comportamiento es una respuesta a como tú les tratas, tu campo de visión es muy reducido y lo mismo pasa cuando las empresas solo revisan lo que provoca malestar extrínseco y atienden a todas las alertas que surgen entre las personas que verbalizan “No me pagan lo suficiente”, “Estoy ocupadísimo”, “No me ofrecen un puesto estable”, “No reconocen mi posición en la compañía”.
Recuerda que esos problemas son fáciles de resolver a golpe de talonario o aumentando los caracteres del puesto que aparece en su firma de email, pero eso no va a mejorar el bienestar global de tu corporación ni vas a poder sostenerlo durante mucho tiempo, incluso te diré más, a pesar de satisfacer sus necesidades, muchos se irán.
Pero entonces ¿cuál es la fórmula correcta? Te recomiendo añadir también medidas intrínsecas como autonomía, influencia, retos, habilidades, compañerismo, valores y reconocimiento. Estas si son las verdaderas palancas de la motivación, lo que realmente hace atractiva una compañía y el motivo por el que muchos decidirán quedarse en ella, por su salud.
Cierto es que requieren altos niveles de valentía y autenticidad empresarial, pero podría convertirse en tu mejor estrategia de cuidado y fidelización de personas.
Y puestos a desmitificar las estrategias de bienestar corporativo, ¿por qué no bajar a Zeus y Afrodita de su endiosamiento? Pues si un rol es clave en la salud de los equipos, ese es el de liderazgo porque recuerda que un mánager tiene más impacto en la salud mental de un empleado que su médico y, según datos de la OMS, se estima que los trastornos relacionados con el trabajo, como el estrés y la ansiedad, generan pérdidas económicas anuales significativas a nivel mundial, principalmente debido a la reducción de productividad.

Esto es motivo más que suficiente para que acompañemos a los líderes a velar por la salud y el cuidado de las personas con las que interactúan cada día y que se sumen al movimiento del wellbeing leadership enfocándose, constantemente, hacia iniciativas que aborden tanto la salud mental como física, adaptándose a las necesidades cambiantes y diversas de los colaboradores.
Durante el proceso de diseño e implantación de planes de bienestar corporativo, en ocasiones tengo la sensación de que levantamos los pies del suelo, nos colocamos la capa de ego y diseñamos planes que podrían ser sellados por la NASA. Y entonces me cuestiono, ¿de verdad que esto es necesario? ¿Hemos propuesto la mejor estrategia? ¿Tendrán verdadero impacto en las personas? Y hoy tengo clara mi respuesta: Necesitamos acciones tan sencillas como aquellas que hagan que cuidemos a los que tenemos cerca y que ese cuidado sea auténtico, esa es la fórmula mágica del bienestar corporativo.
Debemos volver a la simplicidad y tomar consciencia de que puede ser la máxima sofisticación y, como dicen en moda, “la simplicidad llevada al extremo se convierte en elegancia” y si lo traducimos al ámbito empresarial “el reconocimiento genuino nutre la seguridad, el bienestar y la Cultura de la empresa, donde cada voz brilla”.
Conclusiones
Por último, a ti, empresa, quiero pedirte que no te pares pues urge la construcción de una cultura organizacional que priorice la salud mental y emocional, generando un impacto positivo y sostenible en el rendimiento organizacional y personal del equipo. Tómate tu tiempo en apreciar a tus trabajadores, y crea planes concretos que de veras les importen y afecten a ellos. Ten por seguro, que te corresponderán de mil maneras.
Y a ti ‘empleado/a’ te ruego que nunca arriesgues tu salud, que recuerdes que, si un trabajo te cuesta tu salud, el precio que estas pagando es demasiado caro así que, únete al movimiento de los activistas del bienestar y priorízate. Pon en primer lugar tu cuidado, nadie más que tu tiene ese poder.