Cuenta la leyenda que en una isla frente a las costas de San Fernando y Chiclana de la Frontera en plena Bahía de Cádiz la expedición fenicia que fundó Gadir en el año 1100 a.c., levantó el templo de Melkart, protector de navegantes y comerciantes, que griegos y romanos identificaron con Hércules. Este lugar tan especial actualmente se conoce como la Isla de Sancti Petri y para mi es mi segunda casa, porque aunque madrileña de nacimiento me siento chiclanera de corazón.
Este templo, que estaba formado por un conjunto de diversos edificios, llegó a ser considerado uno de los más importantes santuarios de la Antigüedad, llegando a asegurarse que en él se encontraban los restos del semidiós Hércules, lo que aumentó su prestigio. En el siglo IV comenzó su decadencia sufriendo ataques, la acción del mar y la naturaleza desapareciendo el santuario casi en su totalidad, el cual terminó de ser arrasado durante las invasiones musulmanas.
Actualmente el castillo es un conjunto de edificaciones defensivas que se construyeron entre los siglos XVI-XVIII contra los ataques de piratas, poco antes de ser duramente bombardeado por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia en 1811.
Para visitarlo hay múltiples opciones para desplazarse hasta allí, que puedes elegir según tu presupuesto y ganas de disfrutar del entorno natural (barco, catamarán, kayak…) y que están disponibles para alquilar en el Puerto Deportivo de Sancti Petri y de Gallineras de San Fernando. Una vez has llegado allí es posible disfrutar de visitas guiadas al castillo, en las que cuentan la apasionante historia y mitología del lugar; pero además podrás disfrutar de eventos musicales, talleres de astronomía y avistamiento de aves. Y como no, tomarse un refrigerio viendo la espectacular puesta de sol.
Aunque, por supuesto, no podemos pasar por alto que se encuentra en una zona privilegiada de la Provincia de Cádiz, entre Chiclana y San Fernando.
Lo que me encanta de Chiclana
El pueblo de Chiclana tiene un casco histórico muy acogedor donde además de pasear por su Alameda y céntricas calles llenas de ambiente durante el día, recomiendo hacer una parada para visitar una típica bodega de Vino de Chiclana, como las «Bodegas El Carretero» en la que no solo podrás tomar un vino fino o moscatel sino también probar alguno de sus platos típicos como la popular “carne al toro”.
Además, si quieres degustar el más típico «pescaito frito» tienes infinidad de sitios en los que encontrarás lo mejor de esta tierra, para eso recomiendo elegir uno de los sitios más populares y mejor ubicados «El rincón del Pulpo», aunque lo cierto es que lo mejor es experimentar y lanzarse a probar, ya que es raro que te equivoques en la elección.