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Consolidación contable voluntaria

La contabilidad es un arma poderosa con la que contamos para la gestión de nuestro negocio, siempre y cuando sea completa y veraz.

Gracias a la contabilidad sabremos la situación de nuestra empresa en cada momento, podremos conocer cuál es nuestra deuda, qué facturas de clientes han vencido y no han abonado, cuánto llevamos vendido y con qué margen o bien cuál ha sido el gasto de personal hasta una fecha determinada comparado con el mismo periodo del año anterior.

Estos son sólo algunos de los ejemplos más comunes de la información que nos puede ofrecer nuestra contabilidad acerca de la empresa, pero hay infinidad de ellos y no sólo es útil para nosotros, sino también para terceros que puedan estar interesados en nosotros. Cada vez que necesitemos financiación los bancos nos pedirán las cuentas anuales, las cuales se obtienen a partir de la contabilidad, al igual que pueden hacerlo futuros clientes para saber si la empresa tiene el volumen y la solvencia deseado. Cada vez es más frecuente que nuestros proveedores aseguren nuestras facturas en compañías como Crédito y Caución o Cesce, y éstas nos darán un nivel de riesgo según sean nuestros ratios y estos salen, nuevamente, de la contabilidad.

Como se aprecia en las líneas anteriores, la contabilidad es algo imprescindible en la gestión de nuestra empresa y, por desgracia, en demasiadas ocasiones se toma como algo baladí, como una obligación más que requieren las leyes y normas vigentes y que sólo hay que hacer para cumplir con las exigencias del Registro Mercantil, la Agencia Tributaria y algún que otro Organismo Público más, por lo que ni se destinan los recursos suficientes ni se presta la suficiente atención para la elaboración de una de las armas más poderosas con las que contamos para la gestión de nuestro negocio.

Otra de las problemáticas que suelen ser frecuente es la falta de precisión en la información que ofrece la contabilidad de los grupos de empresas, ya que no se suelen realizar las cuentas consolidadas salvo que sea obligatorio, por lo tanto, la información que se obtiene sobre el grupo no es precisa ni exacta.

Un grupo de empresas existe cuan- do una sociedad ostente o pueda ostentar directamente el control de otra u otras sociedades (Artículo 42 del Código de Comercio).

Una vez determinado si existe o no grupo de empresas debemos acudir a la legislación para saber si estamos obligados a presentar cuentas anuales consolidadas. Según el artículo 2 del Real Decreto 1159/2010 de 17 de septiembre por el que se aprueban las Normas para la Formulación de Cuentas Anuales Consolidadas, estaremos obliga- do a presentar Cuentas Anuales Consolidadas en los grupos de sociedades cuya sociedad dominante sea una sociedad española. Es decir, que en el momento es que tenemos dos o más sociedades y la matriz esté en España, ya estamos obligados a presentar Cuentas Anuales Consolidadas. No obstante, en el artículo 7 del mismo Real Decreto enumera las dispensas de la obligación de consolidar, siendo la primera de ella por razón de tamaño, es decir, cuando el grupo no supere a la fecha de cierre de dos ejercicios consecutivos dos de las tres cifras siguientes, quedará dispensado de la obligación de consolidar:

  • 11.400.000 euros de cifras de activo.
  • 22.800.000 euros de cifra de negocios.
  • 250 empleados de media.

Gracias al artículo 7 gran parte de los grupos de empresas del tejido productivo español quedan dispensados de la obligación de consolidar porque no alcanzan las cifras anteriores y aunque supone un alivio dentro de las cargas administrativas y financieras de estos grupos, también va en detrimento de la calidad de la información con la que cuentan los lectores de sus cuentas anuales.

En un grupo de empresas es muy común que tengan operaciones entre ellas, bien sea por compras y ventas de mercaderías, refacturación del alquiler de instalaciones de uso común, por prestación de servicios de personal (es muy corriente que el personal de gestión interna como administración, recursos humanos, mantenimiento, etc. esté contratado en una de las empresas del grupo pero preste sus servicios a varias de ellas o a todas).

Este tipo de operaciones, llamadas operaciones intragrupo desvirtúan las contabilidades individuales de cada empresa y lo podemos ver con un ejemplo de operación de compra venta de mercaderías: en la cuenta de pérdidas y ganancias de la sociedad que vende aparecerá un aumento en la cifra de ventas derivada de esta operación pero realmente esas mercaderías no han salido del grupo, de hecho seguramente no habrán salido ni del almacén donde estaban y, sin embargo, engorda el importe neto de la cifra de negocios. En la empresa que ha comprado estas mercaderías, las cuales llevan un margen y por tanto un coste superior al que la tenían registrada la empresa vendedora, tendrá un incremento de la partida de existencias por esta compra.

Si cuantificamos la operación con ejemplos numéricos, supongamos que la venta es por 1.000 euros y el coste de la mercadería es de 900, el resultado es que pasaríamos de una situación donde la empresa que ha vendido tenía registradas unas existencias por 900 euros pasando a tener un ingreso de 1.000 euros y un beneficio de 100 euros , y la empresa compradora recogería unas existencias por 1.000 euros. Es decir, sin que las mercaderías se hayan movido del sitio, se han revalorizado en 100 euros, pero esta revalorización no es real por lo tanto estamos creando una burbuja que desvirtúa la información sobre la situación actual del grupo empresarial en general y de las empresas individuales en particular. Situaciones similares ocurren con el resto de las operaciones intragrupo.

Gracias al proceso de consolidación contable todas estas operaciones se eliminan, por lo que se ofrece una imagen el de la actividad que ha tenido el grupo con el exterior, pero además soluciona otro tipo de problemas que se pueden dar en las empresas del grupo, como la homogeneización de la información contable, el cierre parejo de los ejercicios contables en caso de que no todas las empresas cierren a la misma fecha, homogeneización de monedas, etc.

Es, por tanto, altamente recomendable consolidar las cuentas de un grupo de empresas, independientemente de que estemos dispensados por razones de tamaño, porque gracias a ello tendremos una información de calidad y fiable que nos ayude a nuestra toma de decisiones y aporte información a terceros, de hecho, cada día es más frecuente que las entidades financieras e inversores exijan cuentas consolidadas voluntarias para conocer la evolución y situación del grupo.

ESCRITO POR:

Jefe de equipo del Área de Consultoría Financiera de Atisa

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